Como controlar
la lengua 12-08-2020
¿Alguna vez has dicho algo e inmediatamente
después deseas no haberlo hecho nunca? Muy seguramente tu respuesta es sí. Esto
es nada más y nada menos que el resultado de hablar sin pensar de manera
consciente lo que estamos por decir. Algo que debemos saber es la importancia
de las palabras que hablamos a quienes nos rodean y aún para nosotros mismos.
Son tan importantes que en el Nuevo Testamento dice que si logramos controlar
lo que hablamos seremos “perfectos”.
Controlar las palabras que salen de nuestra
boca, es decir, controlar nuestra lengua, demuestra la madurez que tenemos y lo
que hay en nuestro corazón. Pero, ¿cómo un órgano muscular tan pequeño y fijo
dentro de nuestra boca puede ser tan importante? En el libro de Santiago
podemos encontrar muchas cosas para responder a esta pregunta, incluso compara
nuestra lengua con el timón de un barco, que aun siendo tan pequeño en
comparación a toda la embarcación, puede hacer que el barco gire hacia donde
indique el capitán no importando los vientos o lluvias. De la misma manera
nuestra lengua puede controlar nuestra vida.
De acuerdo a las palabras que salen de
nuestro interior, se hace evidente la dirección que le estamos dando a nuestra
vida. Si hablamos de preocupaciones y miedos, entonces reflejamos una vida que
no confía en que Dios tiene planes de bien y no de mal para nosotros. En cambio
si hablamos de sueños, planes y un futuro bendecido demuestra que creemos en
que los planes de Dios son mejores que los nuestros y que la voluntad que tiene
para nuestra vida es buena, agradable y perfecta. Nuestras palabras pueden
moldear nuestro mundo, es por esto que en la Biblia se nos enseña que nuestras
palabras sean gratas, de bendición y no de maldición.
Mi Lengua
Puede Destruir lo que Tengo
En Proverbios 21:23 leemos: “Cuida tu lengua
y mantén la boca cerrada, y no te meterás en problemas.” Existe una gran
cantidad de personas, matrimonios, familias, reputaciones e incluso ciudades
que han sido destruidas por una pequeña chispa de palabras hirientes. Pensemos
en algo ofensivo o hiriente que alguna vez nos dijeron. ¿Cuál fue tu sentir?
¿Recuerdas la consecuencia que eso tuvo en tu vida? Una sola palabra dicha sin
pensar puede destruir lo que se tiene.
Mi Lengua
Hace Evidente Quién Soy
La manera en que nos expresamos revela
quienes somos, hace evidente nuestro carácter y todo lo que está sucediendo
dentro de nosotros. Lo más importante es que refleja la condición de nuestra
relación con Dios. La mayoría de las veces hablamos de cómo nos sentimos, lo
que nos hace sentir contentos y felices, lo que nos hace enojarnos o ser
negativos. Sin embargo, no vemos la relación que hay entre lo que expresamos y
lo que hay en nuestro corazón.
Si nos escucháramos con atención podríamos
darnos cuenta que no podemos culpar a los demás de todas las cosas que nos
pasan, ya que son resultado de no arrepentirnos, de no perdonar, de no poner de
nuestra parte, de no cambiar nuestras actitudes y lo más relevante, de no
buscar tener una relación diaria con Dios.
Ejemplos hay muchos pero por ahora podemos saber que una persona que
habla de manera ruda o dura tiene un corazón lleno de ira, si habla de manera
negativa tiene un corazón con temores, de manera hiperactiva tiene un corazón
sin descanso, un corazón inseguro expresa palabras arrogantes o creídas y
aquellos que hablan chismes es por tener un corazón con amargura.
Mi Lengua Tiene Poder
para Declarar Bendición o Maldición
Todos tenemos la capacidad de bendecir o
maldecir a través de nuestras palabras. Es una realidad que de una misma fuente
no puede salir agua dulce y agua amarga, de acuerdo con Santiago 3:11-12. De
igual manera de nuestra boca tampoco deben salir palabras de favor y dicha un
día y al siguiente decir palabras de desgracia y condenación. Hasta ahora
podemos darnos cuenta que la raíz de nuestras palabras no radica en nuestra
lengua en sí, sino de lo que hay en nuestro corazón. Es por esto que debemos
buscar corregirlo y alinearlo conforme al corazón de Dios para que de nuestra
boca salgan palabras de bendición, dicha, gracia, prosperidad y gozo.
Si has leído hasta este punto y sientes que
hay cosas que debes corregir en tu corazón, estás yendo en el lugar correcto.
Dios es tan bueno y su misericordia para con nosotros es tan grande que no
quiere dejarnos como estamos. Nos ama tanto que siempre está dispuesto a
ayudarnos y proveernos de soluciones a nuestros problemas y necesidades.
La Solución:
Dejar Toda Amargura y Ofensas
Primero debemos entender qué es la amargura
para entonces decidir dejarla. La amargura es un resentimiento arraigado, es el
comienzo de toda herida, en pocas palabras es la falta de voluntad para perdonar
a otros. La mayoría de las personas que tienen amargura en su corazón no lo
reconocen tan fácilmente, sino que escudan su amargura en que han sido
decepcionadas, lastimadas u ofendidas por alguien más. ¿Cuál es la mejor
medicina para la amargura? El perdón. La mayoría de las veces no vamos a sentir
perdonar a quien nos ha ofendido o nos ha hecho pasar malos días, y es natural,
pero el perdón no es un sentimiento, es una decisión que hacemos para dejar de
estar atados a heridas pasadas y amargura en nuestra vida.
“LÍBRENSE
DE TODA AMARGURA, FURIA, ENOJO, PALABRAS ÁSPERAS, CALUMNIAS Y TODA CLASE DE
MALA CONDUCTA.” EFESIOS 4:31
Si no dejamos atrás toda ofensa y amargura
siempre expresaremos palabras hostiles que herirán a las personas a nuestro
alrededor. La raíz de amargura será tan profunda que después dará fruto al
enojo, la ira, gritos, murmuración, malicia y más.
Desarrollar
una Sensibilidad a la Palabra de Dios
“NO EMPLEEN UN LENGUAJE
GROSERO NI OFENSIVO. QUE TODO LO QUE DIGAN SEA BUENO Y ÚTIL, A FIN DE QUE SUS
PALABRAS RESULTEN DE ESTÍMULO PARA QUIENES LAS OIGAN.” EFESIOS 4:29
Aquí se nos advierte de ser cuidadosos con
todo lo que hablamos y decimos en determinadas situaciones. Debemos ser
sensibles a lo que Dios quiere obrar en nosotros y dejar que Él nos redarguya a
través de su Espíritu Santo cuando decimos palabras incorrectas o faltas de
gracia. Necesitamos pasar tiempo con Dios, leyendo Su palabra para que de esta
manera sea más natural en nosotros filtrar las palabras que hablaremos y saber
si éstas edificarán la vida de quien nos escuche.
Desarrollar
Paciencia y Prudencia
Todos tenemos la
necesidad de mejorar áreas de nuestro carácter y algo que nos ayudará a
construir mejores relaciones interpersonales en nuestra vida es la paciencia y
la prudencia. La paciencia no es más que tu actitud mientras esperas que algo
suceda, no el tiempo en sí. Dios no tiene prisa en cumplir Su propósito en
nosotros, nosotros sí. La prudencia es tener la inteligencia y sabiduría
adecuada para manejar todas las situaciones que enfrentamos a lo largo de
nuestros años.
“HABLAR DEMASIADO
CONDUCE AL PECADO. SÉ PRUDENTE Y MANTÉN LA BOCA CERRADA.” Proverbios 10:19
Desarrollar pensamientos positivos a través de
leer La Palabra de Dios (Voz Escrita de Dios)
Para mantener la perspectiva de hablar
palabras correctas entonces es necesario tener en nuestra mente palabras de
Dios.
“Y AHORA, AMADOS
HERMANOS, UNA COSA MÁS PARA TERMINAR. CONCÉNTRENSE EN TODO LO QUE ES VERDADERO,
TODO LO HONORABLE, TODO LO JUSTO, TODO LO PURO, TODO LO BELLO Y TODO LO
ADMIRABLE. PIENSEN EN COSAS EXCELENTES Y DIGNAS DE ALABANZA.” FILIPENSES 4:8
Nuestras palabras
siempre querrán salirse de control, por eso debemos desarrollar un hábito de
pensamientos positivos. De esa manera, las palabras que salgan de nuestra boca
serán palabras positivas, pero eso solo lo lograremos si mantenemos nuestra
mente alineada a los pensamientos de Dios.
“PALABRAS DE SABIDURÍA
Y BENDICIÓN SOLO PUEDEN SALIR DE UNA MENTE QUE TIENE PENSAMIENTOS DE DIOS”.
Dios habla a nuestra vida de muchas maneras,
a través de Su palabra que es la Biblia, a través de nuestros padres, de
nuestros líderes espirituales y a través de su Espíritu Santo que es Dios en
nosotros. Cuando decidimos hacer a Dios parte de nuestra vida es cuando
recibimos a Su hijo Jesucristo en nuestro corazón, y reconocemos que no podemos
solos y necesitamos de Él. Desarrollar una dependencia de Dios quiere decir que
tomamos a Dios en cuenta antes de decir o hacer algo. En pocas palabras es
“filtrar” lo que queremos hacer o decir consultando primero con Dios. Palabras
de sabiduría y bendición solo pueden salir de una mente que tiene pensamientos
de Dios.
Autor: Saraí Torres
Estoy dándo gracias a Dios, por esta oportunidad de leer sobre las personas que hablan de planes y su relación o medida de fe en Dios. Así que es un motivo más para seguir en la visión y misión Personal, con mucha fe.
ResponderBorrarAaaamen amen ojala estas publicaciones sean útiles para todo el que busque de Dios y su modelo de vida
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