EL PLACER DE COMPARTIR



El placer de compartir 10-07-2020

   Mi papá tena la costumbre de compartir su alimento diario con personas que consideraba tenían más necesidad que él. Así fue siempre, si compraba un saco de caraotas o maíz repartía más de la mitad entre sus vecinos, si compraba un pan lo repartía con los niños que vivían a su alrededor, cuando salía de cacería le llevaba compra a la gente del capo y lo que cazaba lo repartía generalmente con sus vecino y el no comía lo que cazaba. Muchas veces le llevaba algo que sabía le gustaba mucho y lo repartía sin fijarse mucho que a me molestaba el hecho que o valorara lo que le lleve con esfuerzo.

   Recuerdo también que mi mamá apartaba un almuerzo cada día un plato por si alguien  se presenta imprevistamente o si alguien con necesidad de comida pasaba por la casa. Hoy quizá por razones económicas en mi país no se pueda hacer eso, mi mama y nuestras vecinas (Alida Arrieta, Carmen de Guanipa, Cira de González, Carmen de Briceño) intercambiaban y compartían casi a diario sus platos, así tuve la dicha de conocer y saborear la buena sazón de mis vecinas. Esos eran tiempos donde se disfrutaba el hecho de compartir hasta un simple café. No éramos ricos en dinero pero si en amor.

  Cuando nos sentábamos a comer generalmente lo mejor era para nosotros, sus hijos, si uno pedía más sacaban de sus platos y con amorosos gruñidos (jajaja), o  palabras entre dientes lo compartían con nosotros. Al que parte y reparte le toca la mejor parte decían, mucho después pude comprender lo que mis padres querían decir con estas palabras, la mejor parte no era el muslo de pollo más grande, el plato con más caraotas, la mejor parte no era necesariamente la más grande, la mejor parte para ellos era sentir EL PLACER DE COMPARTIR, compartir era su máxima satisfacción sencillamente porque en esa repartición había un gran valor humano como lo es el AMOR.

   La Biblia nos anima a dar de lo que tenemos de forma voluntaria y con el motivo correcto. Cuando lo hacemos, no solo se beneficia la persona que recibe, sino también nosotros (Proverbios 11:25; Lucas 6:38). Jesús dijo: “Hay más felicidad en dar que en recibir” (Hechos 20:35).

  Dar de forma voluntaria produce buenos resultados. La Biblia dice: “Que cada uno haga tal como lo ha resuelto en su corazón, no de mala gana ni como obligado, porque Dios ama al dador alegre” (2 Corintios 9:7).

Dios espera que quienes lo adoramos demos de corazón (Santiago 1:27). Si ayudamos a los necesitados, estamos colaborando con Dios, y él se considera en deuda con nosotros por nuestros actos de generosidad (Proverbios 19:17). La Biblia dice que Dios nos recompensará (Lucas 14:12-​14).

Textos bíblicos que hablan sobre dar

Proverbios 11:25“El que es generoso, prospera; el que da, también recibe” (Dios habla hoy).

Lo que significa: Dar no solo beneficia a la persona que recibe, sino también a la que da.

Proverbios 19:17“El que muestra favor al de condición humilde le presta a Jehová, y Él le pagará su trato”.

Lo que significa: Dios se considera en deuda con quienes ayudan a los necesitados y promete que recompensará su generosidad.

Mateo 6:2“Cuando andes haciendo dádivas de misericordia, no toques trompeta delante de ti, así como hacen los hipócritas [...] para que los hombres los glorifiquen”.

Lo que significa: No debemos dar para llamar la atención hacia nosotros mismos.

Hechos 20:35“Hay más felicidad en dar que en recibir”.

Lo que significa: Dar de corazón nos hace felices.

2 Corintios 9:7“Que cada uno haga tal como lo ha resuelto en su corazón, no de mala gana ni como obligado, porque Dios ama al dador alegre”.

Lo que significa: A Dios le gusta que demos de manera voluntaria.




 

 

 

 

 

                           


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