El hombre y su cambio 15-07-2020
Hoy que estamos atravesando una situación
inesperada, una situación no deseada, una situación de angustia para la raza
humana, una situación que amenaza la vida tal como la conocimos en los últimos cien
años, veo en las rede, en los medios de comunicación en los gobiernos del mundo
muchas personas volteando su mirada al cielo, clamando protección del espíritu santo,
solicitando a Jesús para que se acabe esta enfermedad que está de moda, que nos
roba los sueños, que ha cambiado los planes de vida del mundo entero.
Vemos que el ser humano está clamando para
que las cosas regresen a la “NORMALIDAD”, voltear la mirada al cielo e invocar
la ayuda celestial es un acto muy espiritual, bonito, sublime, pero,¿ Qué tan
sincero es?, ¿Cuál es la normalidad que pedimos y ansiamos?. La humanidad está
preparada para asumir una lección y hacer los cambios necesarios?, estos
cambios son a nivel humano, emocional, espiritual. No podemos pedir regresar a
la normalidad y seguir haciendo lo que nos parecía normal (asesinar, robar,
desamor por el prójimo, indiferencia ante el dolor ajeno). ¿Dónde estaría el
cambio que deberíamos asumir como enseñanza de esta situación que vivimos
actualmente?
Vemos la creciente avalancha de
publicaciones de personas pidiendo en Facebook, en Instagram, Twitter y todas
las redes sociales existentes que esta situación
sea cancelada ya, que termine de manera inmediata, yo lo deseo de verdad, pero
cuantos sinceramente se han encerrado consigo mismo a establecer un diálogo espiritual con esa energía universal,
con DIOS a ofrecer un cambio como ser humano, a mejorar como raza humana, a
cambiar esas actitudes que nos llevaron a caer en las más baja pasiones, a
convertirnos en unas modernas SODOMA y GOMORRA, las redes sociales son un medio,
un recurso, un vehículo, un canal para hacer llegar un mensaje a otra persona,
pero el único vehículo que nos comunica con la energía creadora universal, con
DIOS, es nuestra comunión espiritual, nuestra conversación interna vaciando
nuestra carga ante los pies de Jesús con la compañía del Espíritu Santo, “Yo
soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al padre sino es por mí” Juan 14:6.
Entonces es bueno lo que está
pasando acerca de la gran cantidad de personas que han volteado su mirada hacia
donde creemos está DIOS, pero antes de voltear nuestros ojos al cielo, es hacia
adentro de nosotros mismos que debemos mirar, que veamos todas las fallas y
errores que el hombre ha cometido, que
pactemos en no reincidir en ellos que seamos un cambio de pensamiento que se
cumpla un mandamiento esencial para la humanidad como el de “AMAOS LOS UNOS A
LOS OTROS, COMO YO OS HE AMADO” si no hacemos lo primero no tendremos nada que
ofrecer para salvarnos como raza viviente en este planeta y como entes
espirituales que tarde o temprano deberíamos llegar a ser energía divina(a su
imagen y semejanza).
Iniciemos este cambio desde nosotros mismos, hagamos estos cambios tan necesarios en nosotros, para cambiar al mundo debemos primero cambiar al hombre, su forma de actuar de pensar, hagamos uso de esas redes pero cuando estemos seguros que nosotros estamos dando el primer paso para conseguir eso que pedimos en las publicaciones, de lo contrario estaríamos arando en el mar, en tierra infértil. Señor te pedimos nos des sabiduría y fortaleza para con nuestro carácter dominar nuestro temperamento y hacer las cosas bien sin humillar a nuestro hermano, si ser soberbios y que esa misma capacidad la tenga nuestro hermano para comprender los mensajes, y cuando nos corresponda a nosotros intercambiar esos roles lo hagamos con esas mismas capacidades de dar y recibir con humildad.
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