Qué es Apocalipsis? 30-07-2020
Como Apocalipsis se titula el último libro del Nuevo Testamento de la Biblia.
En sentido figurado, un apocalipsis puede ser un evento catastrófico o un cataclismo. La palabra, como tal, proviene del latín apocalypsis, y esta a su vez del
griego ἀποκάλυψις (apokálypsis), y significa ‘revelación’. El Apocalipsis es un libro de carácter profético,
donde se encuentra una serie de revelaciones
referentes al fin del mundo. En este sentido, es un texto rico en
símbolos, que describe eventos y acontecimientos que, en un sentido cristiano,
vienen a desembocar en el final de los tiempos.
Como tal, el Apocalipsis es un libro
bíblico que ha sido sometido a gran cantidad de interpretaciones,
investigaciones y estudios para tratar de desentrañar su sentido. De allí que
pueda ser leído desde distintos niveles de interpretación: la preterista, que señala que los eventos
narrados ocurrieron históricamente en el siglo I; la idealista, según la cual el
Apocalipsis es una alegoría de la lucha espiritual entre el bien y el mal;
la futurista, que reconoce
en personajes y acontecimientos históricos aquello que ha sido profetizado en
el libro, y la historicista,
según la cual el Apocalipsis es la culminación del plan de Dios, expuesto en la
Biblia de principio a fin.
Se afirma que el libro fue escrito a
finales del siglo I o principios del siglo II, durante la época de las
persecuciones que contra los cristianos se ordenaban desde Roma. De allí que
suela afirmarse que este trasfondo histórico vendría a justificar que el autor
aconseje a los cristianos a permanecer en su fe, por encima de los
sufrimientos, para acceder a la Nueva Jerusalén. El libro del Apocalipsis, por
otro lado, es atribuido al apóstol
san Juan, si bien el tema de la autoría ha sido motivo de polémica. No
obstante, la teoría es que Juan lo escribió durante su destierro en la isla de
Patmos, en el mar Egeo. Otra teoría propone que el libro forma parte de la
escritura Joánica, es decir, el conjunto de escritos cuya autoría o inspiración
son atribuidas a Juan. El libro del Apocalipsis es también conocido como Libro de las revelaciones o,
simplemente, como Revelaciones de
Jesucristo. El libro de Apocalipsis cierra el
canon de las Sagradas Escrituras y culmina la revelación escrita dada por Dios
a los hombres. El mensaje de Apocalipsis confirma la certeza del cumplimiento
de todas las promesas de Dios. Por eso este libro es la revelación de
Jesucristo.
El autor del libro fue Dios. El tema
principal Jesús Cristo, mientras que el
escritor fue el Apóstol Juan. El lugar donde fue escrito era la isla de Patmos
frente a las costas de Asia, al sudoeste de Éfeso. Esta isla era una prisión.
La fecha en que se escribió el libro fue entre los años 64 y 90 DC. El
Apocalipsis es el único libro de la Biblia que contiene una promesa especial
para los lectores obedientes (1:3), y al mismo tiempo pronuncia una maldición
para los que alteren su contenido (22:18-19). Siete es el número dominante del
libro: Siete candeleros, iglesias, sellos, ángeles, trompetas, truenos, tazas,
espíritus, estrellas, etc.
El primer capítulo del Apocalipsis descorre
las cortinas de la revelación divina para descubrir ante los ojos del lector la
persona gloriosa del Señor Jesucristo. En este libro hay tres divisiones
importantes: Ap. 1:19. Aquí tenemos la clave a la comprensión de este libro.
Contiene un pasado, un presente, y un futuro:
1. Pasado: «escribe las
cosas que has visto.» Se trata de la visión de los vv. 10-18, en la que Cristo,
en medio de los siete candeleros de oro es el objeto central.
2. Presente: «escribe
las cosas que son.» Éstas quedan expuestas en los capítulos 2 y 3, donde se
traza el camino de la iglesia profesante a través de etapas contemporáneas y
sucesivas de su historia, desde su decadencia (2:4) hasta su rechazamiento
(3:16).
3. Futuro: «escribe las
cosas que han de ser después de estas.» Esta división comienza con el capítulo
4 y sigue hasta el 22:5. Ésta es esencialmente la parte profética del libro:
Los sellos, las trompetas y las copas; Babilonia, las bodas, el reinado, etc.,
son todas cosas que esperan su cumplimiento. Concretamente, esta tercera
división tiene que ver con el cumplimiento de «el día del Señor», que comienza
con los juicios de la gran tribulación o la semana setenta de Daniel.
El apóstol Juan era el
más anciano que quedaba vivo cuando se escribió este libro. Tal vez se le
estimaba como el santo más reverenciado de sus días, pero en lugar de atraer la
atención sobre sí, enseguida se identificó con la gente al afirmar: «Yo Juan,
vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación». Esta tribulación es
diferente a la gran tribulación de la que habla como un seceso futuro
(capítulos 4- 18). Atravesaba sufrimientos como miembro de la iglesia
primitiva, perseguida sin misericordia por los emperadores romanos que cobraron
la vida de Pedro y Pablo, y quizá de la mayoría de los otros apóstoles.
El Señor Jesucristo le hace saber a Pedro lo
que él quería del apóstol Juan (Jn. 21:20-24). El autor presenta a los lectores
sus «cartas credenciales». Es evidente que los lectores sabían con toda certeza
quién les escribía. «Hermano y copartícipe» (adelphós kaí synkoinonós) son dos
sustantivos que expresan tanto intimidad como humildad. Dichos vocablos
expresan que «él estaba unido por lazos de vida espiritual y relación familiar.
Por lo tanto, era copartícipe (participante en común) con ellos en su tiempo de
tribulación».
La revelación
de Jesucristo
A. «La
revelación de Jesucristo».
Es la frase con la que abre el Apocalipsis.
No hay artículo determinado en el texto griego, de modo que la frase dice:
«revelación de Jesucristo». El sustantivo «revelación» (?p????????), es
singular y por lo tanto, habla de unidad. Dicho vocablo sugiere la idea de
"desvelar", "descorrer la cortina", "poner a la
vista", "quitar el velo". «Ángeles» Significa «mensajeros» y
contiene dos ideas:
1. Representan a otro.
2. Ejecutar autoridad
delegado por otro.
Probablemente por eso
se usa la figura de «estrellas», puesto que como tales:
1. Brillan: aunque no
tienen luz propia.
2. Han sido designados
para ministrar en una esfera de servicio concreto.
«Candeleros» son
luminares o portadores de luz. El candelero no produce ni genera luz, sino que
la transporta. Las iglesias deben ser portadoras de la luz del evangelio de la
gracia de Dios. Cristo es la luz que debe alumbrar a través de las iglesias del
Señor. (Jn. 8:12)
Las siete iglesias:
1. Éfeso
2. Esmirna
3. Pérgamo
4. Tiatira
5. Sardis
6. Filadelfia
7. Laodicea
Las siete divisiones
básicas de la historia de la iglesia:
Un estudio de la
historia nos revela que la iglesia atravesó por siete períodos o etapas
básicas:
1. Efeso: la iglesia
apostólica (30-100 d. C.)
2. Esmirna: la iglesia
perseguida (100- 313 d. C.)
3. Pérgamo: la iglesia
del estado (313- 590 d. C)
4. Tiatira: la iglesia
papal (590- 1517 d. C)
5. Sardis: la iglesia
reformada (1517- 1790 d. C)
6. Filadelfia: la
iglesia misionera (1730- 1900 d. C)
7. Laodicea: la iglesia
apóstata (1900 d. C)
B. La visión de Cristo:
Apocalipsis 1:12-20, esta visión de Cristo
no solo describe gráficamente su gloria sino también su relación con la iglesia
de sus días y las iglesias de todas las edades. Cuando Juan se dio vuelta para
ver quién era el que le estaba hablando, vio siete candeleros de oro y a una
persona en medio de ellos. Enumera diez detalles de aquella persona que son muy
descriptivos. Notemos que solo las estrellas y los candeleros requieren una
interpretación. No hay nada acerca de la persona de Cristo que necesite interpretación.
La pregunta que puede sugerir es: ¿Por qué? Es porque el Espíritu Santo
interpretó estos detalles en otras ocasiones en las Sagradas Escrituras. Al
contemplar este hecho, reconocemos el principio básico de estudio de la Biblia
que debemos comparar escritura con escritura. Tomaremos cada una de estas
características de la visión de Juan y veremos su significado a partir de las
Escrituras:
LAS DIEZ
CARACTERÍSTICAS DE CRISTO:
1. «Semejante al Hijo
del Hombre».
Indica que esta persona
no era una criatura grotesca del mundo sobrenatural; más bien, era humano en su
apariencia. «Hijo del Hombre» es uno de los títulos que Jesús se aplicaba así
mismo con más frecuencia. Se utiliza para referirse al Mesías en los cuatro
Evangelios como en Daniel 7:13.
2. «Vestido de una ropa
que llegaba a sus pies».
Esta descripción es típica de las largas
túnicas que usaban los sumos sacerdotes cuando ministraban en el Lugar Santo en
el templo. Hebreos nos dice que Jesús es nuestro gran sumo sacerdote en todo lo
que concierne a nuestra relación con Dios
3. «Ceñido por el pecho
con un cinto de oro».
Se refiere a un símbolo de fuerza y
autoridad común para el mundo antiguo. El hombre común vestía una túnica corta
de tela suelta. Solamente aquellos que tenían autoridad llevaban un cinto.
Recuerde que Jesús, hablando de sí mismo, dijo: «Toda potestad me es dada en el
cielo y en la tierra» (Mateo 28:18).
4. «Sus cabellos eran
blancos como blanca lana, como nieve».
Transmite la idea de antigüedad y nos
recuerda la visión de Daniel 7:9-13 donde a Cristo se le llama «Anciano de
Días». Además, la blancura aquí nos habla, por supuesto, de la justicia de Dios
que dura desde siempre y hasta siempre.
5. «Sus ojos como llama
de fuego».
El griego dice literalmente «sus ojos despedían
fuego», indicando que Cristo estaba indignado por algo; al seguir adelante con
la visión, encontramos que estaba indignado por la indiferencia, en algunos
casos, de las iglesias apóstatas. Cada vez que la iglesia de Jesucristo no es
lo que debe de ser, podemos estar seguros de que esto despierta la indignación
de Cristo.
6. «Sus pies semejantes
al bronce bruñido, refulgente como en un horno».
El bronce nos habla del juicio. Nos recuerda
al altar de bronce del tabernáculo donde se juzgaba al pecado.
7. Su voz como
estruendo de muchas aguas».
Esta figura retórica se puede ilustrar mejor
pensando en las cataratas del Niágara. Cuando se llega al borde de las grandes
cataratas, los demás sonidos desaparecen devorados por el ensordecedor rugido
de las aguas turbulentas. Esta figura parece indicar la actitud del Hijo de
Dios al venir en juicio en el día del Señor. Hoy en día hay demasiadas personas
que no pueden escuchar su voz, pero en ese momento la escucharán.
En el día de hoy, el llamado del mundo, del materialismo,
de la ciencia, de la educación, de la psicología y de las demás voces que
llaman al alma del ser humano parece sobrepasar la voz de Jesucristo. En aquel
día, todas esas voces quedarán silenciadas por la ensordecedora y poderosa voz
del Hijo de Dios, a quien todos le prestarán atención, porque estarán entrando
en la hora del juicio. Sin embargo, la iglesia o el cristiano que así lo desee
puede escuchar su voz hoy.
8. «Tenía en su diestra
siete estrellas».
El mismo Señor le dio a Juan la interpretación
de las siete estrellas. En el versículo 20 dice: «las siete estrellas son los
ángeles de las siete iglesias». El significado de la palabra griega que se
traduce como «ángeles», literalmente quiere decir «mensajero». Hay dos puntos
de vista sobre este asunto:
1) Muchos santos
eruditos de la Biblia cree que aquí la palabra «ángel» no se refiere a los
seres angelicales sobrenaturales, sino a los mensajeros divinamente señalados
por Dios para conducir a las congregaciones locales. Por ejemplo, al dirigirse
al líder espiritual o pastor de la iglesia de Éfeso se usa la siguiente
expresión en el 2:1: «Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso».
2) Otros sostienen que
el mensajero es en verdad un ángel, un ser creado sobrenatural y especialmente
designado a esa iglesia esto pudiera significar que todas las iglesia tienen un
ángel guardián, así como Cristo indicó que cada niño tiene un ángel guardián
(Mateo 18:10). En el Antiguo Testamento podemos ver reinos bajo los dominios de
ángeles principados (Daniel 10:12-14). La principal objeción es evidente y es
que algunos de los ángeles fracasaran en mantener puras a las iglesias.
Sin
embargo, en respuesta a esto, ni siquiera los ángeles, a pesar de ser
sobrenaturales, son divinos; ni tampoco pueden forzar la voluntad humana,
porque esta es una libertad que Dios ha otorgado. Si Cristo se presenta como
alguien que está fuera de la puerta de la iglesia, llamando para poder entrar
(Ap. 3:20), no podemos imaginarnos que los ángeles tengan capacidad para hacer
más que esto. Si una iglesia fracasó en su misión, no es debido a que su ángel
haya sido irresponsable, sino porque la iglesia rechazó la dirección del
Espíritu Santo.
9. «De su boca salía
una espada aguda de dos filos».
Efesios 6: 17 se
refiere a la Palabra de Dios como a «la espada del Espíritu». Hebreos 4:12 nos
dice que la Palabra de Dios es «más cortante que cualquier espada de dos
filos». Ciertamente, la palabra que Cristo emitirá en el día del juicio
traspasará como una afilada espada contra la cual no habrá defensa alguna. De
esta forma podremos ver que en realidad no habrá una batalla contra el
anticristo, porque este se encontrará indefenso ante la presencia de Cristo en
su segunda venida (Ap. 19-20).
10. «Su rostro era como
el sol cuando resplandece en su fuerza».
Esto habla de la naturaleza divina de Cristo
y nos trae a la memoria lo que sucedió en el monte de la transfiguración, donde
Cristo (Mateo 17:2). Solo por un instante en su ministerio terrenal; Pedro,
Santiago y Juan vieron a Jesús en su gloria divina, tal como Juan lo vio aquí
en esta visión.
C. La
reacción de Juan frente a la visión de Cristo:
Aunque somos los hijos de Dios, «coherederos
con Cristo» (Romanos 8:17), debemos tener bien claro que nunca seremos divinos
ni «deidades». Cristo está exaltado tan por encima de nosotros, que aun cuando
seamos glorificados estaremos dispuestos a adorarle postrados a sus pies. Este
Juan que se postró a los pies del Cristo resucitado es el mismo Juan que estaba
tan familiarizado con el Señor Jesús como para recostar su cabeza sobre el
regazo del Señor en el aposento alto.
Ahora encontramos a Juan cayendo a sus pies
«como muerto», helado ante su gloria. Cualquiera que tenga verdadera comunión
con el Espíritu de Dios por instinto se inclina para adorar a Jesucristo.
Cualquier espíritu que nos motive a desafiar a Cristo no es el Espíritu Santo.
Gracias....
ResponderBorrarexcelente contenido.
Gracias espero sea de provecho para muchos y lo multipliques
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