Importancia de la familia 26-08-2020
Cuando el ser humano nace una parte de su
cerebro está sin desarrollar "no está ocupado" pero sí existe una
extraordinaria capacidad para aprender y adquirir todo aquello que le
transmiten las condiciones de vida y la educación. Todos los sentimientos superiores
del hombre son aprendidos desde la más tierna infancia; por eso, los primeros
años son decisivos en la formación de la personalidad. La
participación de los papás en la formación de sus hijos es de suma importancia,
pues, es donde comienza el proceso de enseñanza académica.
Sin embargo, la educación no es un proceso
solamente escolar, se requiere un cambio real de conducta para modelar los
valores. Por tal motivo, la familia debe asumir el rol como unidad fundamental
de la vida humana; es alrededor de ella donde giran la mayoría de los ritos de
la vida y en ella, el individuo moldea toda la estructura moral que regirá su
conducta y su vida. En el seno de la familia se producen procesos básicos:
· la
expresión de sentimientos adecuados o inadecuados,
· la
personalidad del individuo
· patrones
de conducta;
Todo esto se aprende en la dinámica familiar
y los que así aprendan enseñarán a sus hijos, más o menos del mismo modo. La
familia igualmente es un centro de expresión espiritual. Cuando su integración
es positiva, dentro de ellas se generan los valores más íntimos del espíritu:
amor, bondad, y toda una serie de expresiones éticas y de felicidad personal;
pero al mismo tiempo, si no sucede así, la familia puede ser el centro de
sufrimiento y malestar más grande del niño.
La familia es un sistema que se auto dirige
con cierto grado de conciencia colectiva de sus miembros. Los padres, elaboran
su representación del modelo social de familia, y sobre esta base, trazan sus
aspiraciones y tratan de autorregular las actividades intrafamiliares de
acuerdo con sus concepciones y planes. Por todo lo anterior es importante
reconocer la existencia de la influencia educativa de la familia, que está
caracterizada por su continuidad y duración.
Para nosotros, la familia es la
célula principal de la sociedad, es donde se aprenden los valores y la práctica
de éstos constituye la base para el desarrollo y progreso de la sociedad. Es,
quizá, el único espacio donde nos sentimos confiados, plenos; es el refugio donde
nos aceptan y festejan por los que somos, sin importar la condición económica,
cultural, intelectual, religión a profesar o preferencia sexual. La familia nos
cobija, apoya, nos ama y respeta. Años
atrás, se entendía por familia a aquella integrada por la madre, el padre y los
hijos, un concepto clásico llamado familia nuclear. En la actualidad, el
término ha ido modificando, ahora el concepto no sólo se centra en los lazos
consanguíneos, nuestra familia puede ser el grupo de personas con el que nos
sentimos protegidos, amados y felices.
TIPOS DE FAMILIA
Familia Extendida: Formada por parientes
cuyas relaciones no son únicamente entre padres e hijos. Una familia extendida
puede incluir abuelos, tíos, primos y otros consanguíneos o afines.
Familia Monoparental:
Formada por uno sólo de los padres (la mayoría de las veces la madre) y sus
hijos. Puede tener diversos orígenes: padres separados o divorciados donde los
hijos quedan viviendo con uno de los padres, por un embarazo precoz donde se
constituye la familia de madre soltera y por último el fallecimiento de uno de
los cónyuges.
Familia Homoparental:
Formada por una pareja homosexual (hombres o mujeres) y sus hijos biológicos o
adoptados.
Familia Ensamblada:
Está formada por agregados de dos o más familias (ejemplo: madre sola con hijos
se junta con padre viudo con hijos). En este tipo también se incluyen aquellas
familias conformadas solamente por hermanos, o por amigos, donde el sentido de
la palabra “familia” no tiene que ver con parentesco de consanguinidad, sino
sobre todo con sentimientos, convivencia y solidaridad, quienes viven juntos en
el mismo espacio.
Familia de Hecho: Este
tipo de familia tiene lugar cuando la pareja convive sin ningún enlace legal.
La
familia como base de la sociedad
Para nosotros, la familia es la célula
principal de la sociedad, es donde se aprenden los valores y la práctica de
éstos constituye la base para el desarrollo y progreso de la sociedad. Es,
quizá, el único espacio donde nos sentimos confiados, plenos; es el refugio
donde nos aceptan y festejan por los que somos, sin importar la condición
económica, cultural, intelectual, religión a profesar o preferencia sexual. La
familia nos cobija, apoya, nos ama y respeta.
Años atrás, se entendía
por familia a aquella integrada por la madre, el padre y los hijos, un concepto
clásico llamado familia nuclear. En la actualidad, el término ha ido
modificando, ahora el concepto no sólo se centra en los lazos consanguíneos,
nuestra familia puede ser el grupo de personas con el que nos sentimos
protegidos, amados y felices.
TIPOS DE FAMILIA
Familia Extendida: Formada por parientes
cuyas relaciones no son únicamente entre padres e hijos. Una familia extendida
puede incluir abuelos, tíos, primos y otros consanguíneos o afines.
Familia Monoparental:
Formada por uno sólo de los padres (la mayoría de las veces la madre) y sus
hijos. Puede tener diversos orígenes: padres separados o divorciados donde los
hijos quedan viviendo con uno de los padres, por un embarazo precoz donde se constituye
la familia de madre soltera y por último el fallecimiento de uno de los
cónyuges.
Familia Homoparental:
Formada por una pareja homosexual (hombres o mujeres) y sus hijos biológicos o
adoptados.
Familia Ensamblada:
Está formada por agregados de dos o más familias (ejemplo: madre sola con hijos
se junta con padre viudo con hijos). En este tipo también se incluyen aquellas
familias conformadas solamente por hermanos, o por amigos, donde el sentido de
la palabra “familia” no tiene que ver con parentesco de consanguinidad, sino
sobre todo con sentimientos, convivencia y solidaridad, quienes viven juntos en
el mismo espacio.
Familia de Hecho: Este
tipo de familia tiene lugar cuando la pareja convive sin ningún enlace legal.
FAMILIA Y SOCIEDAD
Tener una familia es cimentar una buena
educación, formación y valores. Aquí se construye la formación de la
personalidad de cada uno de sus miembros; es el pilar sobre el cual se
fundamenta el desarrollo psicológico, social y físico del ser humano; es aquí
donde se nos enseñan las responsabilidades y obligaciones; es donde actuamos
con la mejor visión de nosotros mismos. Si todos los individuos creciéramos
dentro de un seno familiar, la sociedad se enfrentaría a menos problemáticas:
Tendríamos el sentido de responsabilidad bien definido, habría menos violencia
(dentro y fuera del hogar) y más respeto tanto por la naturaleza como por el
entorno social.
Sin embargo, no todos tenemos la dicha de
crecer dentro de una familia amorosa, estable y unida; muchos individuos
prefieren separarse de sus familias porque en ella no encuentran amor, respeto
o apoyo y es ahí cuando deciden salir a buscar refugio en otras distracciones
donde ponen en riesgo su integridad física, mental y emocional. Si el núcleo de
la célula está dañado, la sociedad adolece de estas fracturas y las refleja en
sus relaciones y entornos; surgen acciones de violencia, desapegos,
inconformidades. Por ello la tarea como sociedad es luchar por proteger a la
familia, y promover un ambiente de respeto, valores, educación y amor a
nuestros hijos; una familia que esté unida en todas las situaciones de la vida.
¿Qué enseña la fe cristiana sobre la familia?
Nos enseña que la familia es uno de los
bienes más preciosos de la humanidad porque forma parte del plan de Dios para que
todas las personas puedan nacer y desarrollarse en una comunidad de amor, ser
buenos hijos de Dios en este mundo y participar en la vida futura del Reino de
los Cielos: Dios ha querido que los hombres, formando la familia, colaboren con
Él en esa tarea. En la Sagrada Escritura -la Biblia-, se narra la creación del
primer hombre y de la primera mujer: Dios los creó a su imagen y semejanza; los
hizo varón y mujer, los bendijo y les mandó crecer y multiplicarse para poblar
la tierra (cf. Gen 1,27). Y para que esto fuera posible de un modo
verdaderamente humano, Dios mandó que el hombre y la mujer se unieran para
formar la comunidad de vida y amor que es el matrimonio (cf. Gn 2,19-24).
Cuando las familias se forman según la voluntad
de Dos, son fuertes, sanas y felices; hacen posible la promoción humana y
espiritual de sus miembros contribuyendo a la renovación de toda la sociedad. La
Iglesia ofrece su ayuda a todos los hombres recordándoles cuál es el designio
de Dios sobre la familia y el matrimonio. A los cristianos corresponde de modo
especial comprender y dar testimonio de las enseñanzas de Jesucristo en este
campo. Sólo con la ayuda de la grada de Dios, viviendo de verdad el Evangelio,
es posible realizar plenamente el proyecto de Dios sobre el matrimonio y la
familia.
Cuando la infidelidad, el egoísmo y la
irresponsabilidad de los padres respecto a los hijos son las normas de
conducta, toda la sociedad se ve afectada por la corrupción, por la
deshonestidad de costumbres y por la violencia. Los cambios culturales de las
últimas décadas han influido fuertemente en el concepto tradicional de la
familia. Sin embargo, la familia es una institución natural dotada de una
extraordinaria vitalidad, con gran capacidad de reacción y defensa. No todos
estos cambios han sido perjudiciales y por eso el panorama actual sobre la
familia puede decirse que está compuesto de aspectos positivos y negativos.
El sentido cristiano de la vida ha influido
para que en nuestra sociedad se promueva cada vez más: una conciencia más viva
de la libertad y responsabilidad personales en el seno de las familias; el
deseo de que las relaciones entre los esposos y de los padres con los hijos
sean virtuosas; una gran preocupación por la dignidad de la mujer; una actitud
más atenta a la paternidad y maternidad responsables; un mayor cuidado a la
educación de los hijos; una mayor preocupación de las familias para
relacionarse y ayudarse entre sí. Son muchos y todos ellos revelan las
consecuencias que provoca el rechazo del amor de Dios por los hombres y mujeres
de nuestra época.
De modo resumido podemos señalar: una
equivocada concepción de la independencia de los esposos; defectos en la
autoridad y en la relación entre padres e hijos; dificultades para que la
familia transmita los valores humanos y cristianos; creciente número de
divorcios y de uniones no matrimoniales; el recurso fácil a la esterilización,
al aborto y la extensión de una mentalidad antinatalista muy difundida entre
los matrimonios; condiciones morales de miseria, inseguridad y materialismo; la
emergencia silenciosa de gran número de niños de la calle fruto de la
irresponsabilidad o de la incapacidad educativa de sus padres; gran cantidad de
personas abandonadas por falta de familia estable y solidaria.
La única solución verdaderamente eficaz es
que cada hombre y cada mujer se esfuercen por vivir en sus familias las
enseñanzas del Evangelio, con autenticidad. El sentido cristiano de la vida
hará que siempre prevalezcan los signos positivos sobre los negativos, aunque
éstos nunca falten. Cada hombre es responsable de una manera u otra de la
sociedad en que vive, y por tanto de la institución familiar, que es su
fundamento. Los casados, deben responder que la familia que han formado sea
según el designio de Dios; los que permanecen solteros, deben cuidar de aquella
en que nacieron. Los jóvenes y adolescentes tienen una particular responsabilidad
de prepararse para construir establemente su futura familia.
Muy buenas reflexiones. Gracias Álex.
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