La fortuna nos sonríe a todos 11-07-2020
Generalmente relacionamos la palabra fortuna
solo con dinero o bienes materiales, sin embargo la fortuna no solo se limita a
los bienes, ella está en muchos aspectos de la vida que no son del mundo
material. Tener una buena salud es una fortuna, tener una familia que nos ame y
a quien amar es una fortuna que se traduce en riqueza emocional y espiritual.
Alcanzar metas propuestas es parte de nuestra fortuna personal, formar una
familia con principios y valores sólidos es una gran fortuna cuyas ganancias veremos reflejados en nuestros hijos y
nuestros nietos.
En la literatura griega, el término «bienaventurado» se reserva
en una primera etapa a los dioses para expresar su condición de seres situados
por encima de las penas y fatigas de esta tierra. Así se aplica el término «μάκαρ» («mákar»), más antiguo pero afín a «μακάριος» («makarios»).
Por extensión, el término «μακαρίτης»
(que significaría «bendito») es, desde su primera aparición en la obra «Los Persas»
(n° 633), del dramaturgo griego Esquilo,
aplicado de forma circunscripta a los muertos. Se dice que los muertos son «bienaventurados» o «benditos» en razón de que ya
están exentos de dolor.
En griego antiguo, quizá la palabra principal para significar felicidad es «eudaimonia» (literalmente significa «espíritu bueno» o «dios bueno»), y a partir de ella se desprende una constelación de términos estrechamente relacionados, que incluye «eutychia» (suerte), «olbios» (bendecido, favorecido), y «makarios» (bendecido, feliz, dichoso). En una etapa más avanzada, «makarios» («μακάριος») constituye un epíteto que se aplica sólo a los hombres.
El primer registro griego que se tiene del término «μακάριος» («makarios») se encuentra en las Odas Píticas 5,46 del
poeta lírico Píndaro, y luego se vuelve común en Aristófanes y Eurípides.
Parece implicar la idea general de «tener suerte» y de «ser afortunado». Así, a
fines del siglo V a.C. y principios del siglo IV a.C., se aplica la palabra «μακαριος» a los hombres en la medida
en que eran ricos y que, por lo tanto, quedaban sustraídos de las angustias y
penalidades del diario vivir. En el mundo griego, el género literario llamado
«macarismo» se usa para celebrar la felicidad alcanzada por una persona,
señalando el motivo y la calidad.
En los textos veterotestamentarios, «ašrê» (o ashrêy, אשרי) es un término abstracto traducido como
«bienaventurado», que se refiere siempre a personas y nunca a cosas o
circunstancias.
A diferencia de la literatura griega que otorga en principio el término
«bienaventurados» a los dioses, los libros de la Biblia jamás aplican la
palabra «ašrê» a Dios. Sin
embargo, se pone la felicidad en relación a Dios porque se lo considera el
dispensador de toda dicha.
Vemos entonces que la palabra fortuna va relacionada con felicidad y estas a su vez son parte de la definición de BIENAVENTURANZA, palabra que proviene del griego MAKARIOS (feliz, dichoso o bienaventurado), y que califica al poseedor de la cualidad como digno de felicidad. Tuve la fortuna de tener unos bellos padres llenos de muchas fallas y errores pero con muchas cualidades, esas eran sus fortunas, tengo la fortuna de una hermosa familia descendiente de seis hijos y cuatro nietos hasta ahora, dios me bendijo con dos hermanas que para mí son una fortuna de valor incalculable, aun cuando discutamos y no estemos de acuerdo en muchas cosas y casos.
Todos tenemos fortunas y las derrochamos sin considerar que como todo bien también se extingue, la fortuna de la salud no todos la valoran, la fortuna de tener amor no todos la valoran, la fortuna de tener tus padres, hijos y familiares vivos no lo agradecemos. Creo que la fortuna nos sonríe a todos pero casi nunca estamos dispuestos a sonreírle a ella. Somos BIENAVENTURADOS por tener tanto solo con el hecho de existir. Gracias a la vida por tanta fortuna que me dio. Hoy he podido escribirles estas líneas porque tengo la fortuna de estar vivo en medio de esta situación atípica, gracias a la vida que me ha dado tanto, gracias a DIOS.
En general, una bienaventuranza está constituida por una expresión inicial (del hebreo, ašrê...; del griego, makarios...) que se puede traducir como «feliz», «dichoso», «bienaventurado» y que califica al poseedor de la cualidad como «digno de felicidad». En muchos casos se añade un segundo miembro a la expresión que puede estar en tiempo presente o en tiempo futuro.
·
Si está en tiempo presente, indica la razón por la
cual esa cualidad lo hace feliz. Por ejemplo: «Dichoso el hombre que no sigue
el consejo de los impíos [...] Es como un árbol plantado junto a corrientes de
agua, que da a su tiempo el fruto, y jamás se amustia su follaje [...]» (Salmo 1:1-3).
·
Si está en tiempo futuro, indica las consecuencias
que se siguen o que se seguirán de la posesión de la cualidad. Entre ellas se
destacan las que utilizan la palabra «porque» como inicio de la segunda parte,
y que se consideran literariamente más logradas. Por ejemplo: «Bienaventurados
los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mateo 5:7). Muchas otras utilizan
diferentes giros literarios (por ejemplo, «en verdad os digo») o nexos
causales.
Finalmente, algunas
bienaventuranzas dejan implícito el premio, que se considera sobreentendido;
por ejemplo: «Bienaventurados los que no han visto y han creído» (Juan 20:29).
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